Muy buenos días a todos y bienvenidos a nuestra Asamblea de Thanksgiving.
Al reunirnos hoy, los invito a hacer una pausa y reflexionar sobre algo que fácilmente olvidamos en medio de la vida agitada: el poder de las pequeñas cosas. De esas acciones diarias que pueden parecer insignificantes en la superficie, pero que en realidad tienen un profundo significado.
Thanksgiving nos recuerda que la gratitud no se trata solo de grandes logros o momentos memorables. Con mayor frecuencia, la encontramos en esos pequeños momentos cotidianos que moldean silenciosamente nuestras vidas. La sonrisa cálida de un amigo en el pasillo. Un profesor que se toma un minuto más para explicar algo. Un compañero que comparte una risa contigo en un día difícil. El apoyo de un padre, hermano o hermana, un cuidador, conductor o compañero. Estos gestos simples pueden parecer pequeños, pero marcan una gran diferencia.
Estamos agradecidos por nuestros estudiantes, cuyos pequeños actos de amabilidad—sostener una puerta, ayudar a un compañero, ofrecer una palabra de aliento—crean el espíritu positivo que define a nuestro colegio. Puede que no siempre se den cuenta, pero estos momentos importan.
Estamos agradecidos por nuestros docentes y colaboradores, quienes constantemente van más allá de lo esperado de maneras que muchas veces pasan desapercibidas: una clase preparada con dedicación, una explicación paciente, un recordatorio de que alguien cree en ti. Aquellas personas que te reciben día tras día con una sonrisa cálida y un suave “buenos días”. Es la suma de estos pequeños gestos lo que construye confianza y ayuda a los estudiantes a crecer.
Estamos agradecidos por nuestras familias, que nos acompañan cada día de maneras silenciosas y constantes—las madrugadas para traerlos al colegio, las loncheras preparadas, los recordatorios para seguir intentando, y esa presencia reconfortante que dice: “Estoy aquí para ti”. Estas pequeñas expresiones de cuidado son la base del éxito de cada estudiante.
Y estamos agradecidos por nuestra comunidad escolar, donde cada pequeña acción contribuye a algo mucho más grande—un lugar donde el respeto, la empatía y la gratitud se viven cada día.
Al entrar en esta temporada de Thanksgiving, recordemos que la gratitud no requiere gestos grandiosos. Solo nos pide que observemos. Que apreciemos. Que digamos
“gracias” por esas pequeñas cosas que muchas veces no se mencionan, pero que iluminan nuestros días y fortalecen nuestra comunidad.
Que sigamos celebrando esos momentos, creando muchos más, y llevando un espíritu de gratitud con nosotros durante todo el año.
Les deseo un Thanksgiving cálido y lleno de significado.
Gracias.
Dr. Josepgh Nagy
Rector

