A Note of Gratitute

Anabella Losada & Martín Rojas

“Agradecemos por los lazos inquebrantables que formamos, las aspiraciones compartidas que nos unieron y el espíritu colectivo que nos mantuvo en marcha, incluso frente a la adversidad”.

“En cada una de nuestras historias existe un momento significativo y transformador, un hito en el tiempo que ocupa un lugar especial en nuestros corazones. Es el recuerdo de ese primer día de clases, un día lleno de esperanza y temor, emoción e incertidumbre. Cada uno de nosotros se embarcó en este rito de iniciación, aventurándose en lo desconocido, dejando atrás los confines familiares del hogar. El ambiente crepitaba con anticipación mientras nos bajamos del bus o nos dejaban nuestros padres en la entrada del Colegio y dábamos nuestros primeros pasos en un camino completamente nuevo. En un campus enorme y verde, iluminado por la calidez de su Comunidad.

Para muchos, este día marcó el amanecer de una nueva era. Poco a poco nos ajustamos a la rutina diaria. Nos saludaba Dr. Nagy o Mrs. Ravassa a la entrada, quien si estaba lloviendo nos sacaba la chompa de la maleta y nos la ponía. Nos recibían nuestras profesoras en clase, dejábamos nuestras maletas de rueditas en los cubby holes. Íbamos al Kiosko Bachué y éramos recibidos con las cuatro estaciones de Vivaldi para las asambleas. Anhelábamos “toy friday”, el viernes en que podíamos traer un juguete de la casa y mostrárselo a nuestros amigos. Caminábamos en fila india a la cafetería a esperar el almuerzo de Cucha y comíamos lo más rápido posible para poder salir a jugar.

A pesar de haber llegado con angustia e inocencia del futuro que nos esperaba, en tan solo semanas de seguir este día a día era más grande la desilusión de dejar el Colegio que nuestras casas. Esta Comunidad nos hizo sentir tan bienvenidos y acogidos desde el principio que la vivimos como un hogar. Nuestros compañeros y amigos poco a poco se convirtieron en hermanos y hermanas. Nuestros profesores en nuestros mentores más sabios. Los grandes árboles llenos de iguanas y ardillas en nuestro techo más seguro. Fue este también el día en el que la gran mayoría de nosotros cruzamos miradas por primera vez y establecimos amistades incondicionales que a pesar de haberse transformado con el pasar de los años nunca dejaron de ser parte de una familia. Perdimos algunos en el camino, llegaron otros. Pero sin importar cuanto tiempo formaron parte de la Clase 2023, ganaron un lugar intachable en nuestra memoria.

Entonces, primero que todo, queremos darle las gracias a la Clase de 2023 por regalarnos catorce años de risas, amistades, apoyo, compañía, conflictos y discusiones, accidentes que nos enseñaron a vivir en comunidad y en diferencia. Nuestro tiempo juntos, que ahora parece haber sido demasiado corto, ha sido extraordinario. Agradecemos por los lazos inquebrantables que formamos, las aspiraciones compartidas que nos unieron y el espíritu colectivo que nos mantuvo en marcha, incluso frente a la adversidad. Hoy celebramos no solo nuestros logros individuales, sino también el notable impacto que hemos tenido entre nosotros. Poco a poco, entrando a Primaria, Middle School, y por último High School, fuimos adquiriendo más responsabilidades. Nuestra hora de dormir se alargó por horas, comenzamos a preocuparnos por las calificaciones, a tomar grandes decisiones y enfrentarnos a mayores dificultades que logramos superar. Nada de esto hubiera sido posible sin nuestros padres, nuestros pilares inquebrantables de fortaleza. Sus sacrificios, visibles e invisibles, han allanado el camino para nuestro éxito. Su amor ilimitado y su incansable dedicación nos han convertido en las personas que somos hoy. Gracias por la responsable elección del Colegio Bolívar. Les debemos todo.

Desde siempre hemos encontrado el Colegio en un estado impecable gracias a la admirable labor del personal de aseo y equipo de mantenimiento. Todos son personas amables siempre atentas a mantener los salones en excelentes condiciones. Hemos tenido el placer de ser atendidos con gran dedicación por parte del personal de la cafetería cocinando con cariño y aprendiéndose los nombres de todos, regalándonos café para sobrevivir en las mañanas. Igualmente hemos tenido a nuestra disposición la mejor biblioteca. Liz, Dani, Martica, siempre ayudándonos de forma especial cuando teníamos que imprimir algo a último minuto. Las secretarias de las oficinas administrativas siempre estuvieron sonrientes y dispuestas a ayudar en cualquier momento, manteniendo sus puertas abiertas a cualquier inquietud. Gracias al equipo de tecnología que hizo su mayor esfuerzo para salvar al Colegio del ataque cibernético y por colaborar ante cualquier inconveniente técnico. A Moncayo, quien capturó con su cámara todos los momentos especiales que vivimos en este lugar. Los tres médicos que conocimos y a Dianita, que podemos decir con seguridad que es la persona más genuinamente amable que cualquiera ha conocido. Los conductores, por llevarnos a nuestras casas sin importar que tan lejos fueran con cuidado y precaución, y a las monitoras que nos cogieron de la mano para subirnos al bus. Los porteros, que nunca nos dejaron salir sin pase para que estuviéramos seguros. Sin duda, todos se ganaron nuestra más pura admiración y cariño.

No hay que olvidar a los profesores, pues no seríamos ni la mitad de las personas que somos hoy en día si no fuera por su apoyo y valiosas enseñanzas. Gracias por abrir nuestras mentes y ojos al mundo del conocimiento, por ser fuentes de inspiración y motivación a diario, por enseñar con tanta pasión y dedicación, por su paciencia y por creer en nuestro potencial. Fueron ustedes quienes nos enseñaron a hablar otro idioma, nos brindaron la capacidad de convertirnos en ciudadanos del mundo con valores y cultura, nos inculcaron la llama de curiosidad y ganas de ir más allá. Hoy, estamos ante ustedes como testimonio de sus esfuerzos incansables, armados con conocimiento y empoderados con posturas críticas para dar forma a nuestro futuro. Infinitas gracias. Son realmente el corazón del Colegio.


Gracias a nuestros consejeros y consejeras. Muchos no hubieran logrado llegar acá sin su acompañamiento durante todos estos años. Siempre nos ofrecieron un espacio empático y seguro para la escucha y expresarnos con libertad brindándonos excelentes consejos. A los directivos, gracias por trabajar todos los días para hacer de este un mejor colegio con la mejor educación. Bajo su liderazgo, nuestro Colegio se ha convertido en un refugio de aprendizaje enriquecedor, donde se han sembrado semillas de conocimiento y los sueños han echado raíces. 

El tiempo vuela, se escapa de nuestro alcance. Algunos momentos sentimos como si las manecillas del reloj se detuvieran, y en otros como si fueran a toda velocidad. Este es uno de esos momentos. Ahora, nuestro corazón palpita con añoranza y lágrimas de nostalgia se asoman por nuestros párpados. Pero, ¿qué es la nostalgia sino la memoria persistiendo? Sino el tiempo diciéndonos que atesoramos los recuerdos y no olvidemos de dónde venimos. Con toga y birrete, con diploma en mano y la mirada en alto, con miedo y esperanza, hacemos un recorrido en la memoria por los años que fuimos parte de esta comunidad y llenamos nuestros corazones con inmensa gratitud por todas las experiencias vividas. Gracias Bolívar. Nos graduamos con alegría e inmensurable orgullo y honor de haber formado parte de esta institución. A medida que nos esparzamos por el mundo, llevaremos los Valores Bolívar en nuestro equipaje con el compromiso y la responsabilidad de seguir sembrándolos a donde sea que nos lleve la vida. A distancia, seguiremos queriéndonos los unos a los otros y seguiremos amando al Colegio. El lugar que nos regaló la oportunidad de vivir en plenitud, a encontrar la mejor versión de nosotros mismos, a respetar a los demás y al medio ambiente, y a divertirnos. El lugar donde nos formamos 77 hermanos y hermanas con increíbles habilidades deportivas, artísticas, académicas, que seguro dejarán su huella en el mundo. Sin duda, el lugar al que más agradecemos y adoramos con más fuerza”.

ANABELLA LOSADA & MARTÍN ROJAS
Class of 2023

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