Una brújula para comprender la sostenibilidad

Bajo la guía del profesor Ryan James Evansen, los estudiantes de quinto de primaria realizaron una actividad innovadora para profundizar en la comprensión de la sostenibilidad, utilizando la herramienta “La Brújula de la Sostenibilidad”. Esta experiencia se enmarcó en acciones para incrementar la comprensión de la COP 16, que se celebra en Cali, y permitió a los alumnos desarrollar un pensamiento crítico sobre los problemas ambientales desde una perspectiva integral.

La brújula de la sostenibilidad: una metodología innovadora

La brújula de la sostenibilidad es una herramienta pedagógica diseñada para simplificar y facilitar la comprensión de los complejos temas de sostenibilidad. Funciona de manera similar a una brújula tradicional, pero en lugar de orientar a las personas hacia direcciones físicas, las guía a través de los pilares fundamentales de la sostenibilidad, asignando una letra a cada uno de ellos:

N es por Naturaleza: incluye todos los sistemas ecológicos y preocupaciones ambientales, desde la salud de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad, hasta el uso sostenible de los recursos y la gestión de residuos.

E es por Economía: aborda los sistemas humanos que transforman los recursos naturales en bienes y servicios, desde la agricultura y la tecnología hasta el empleo y los sistemas financieros.

S es por Sociedad: cubre las instituciones, organizaciones y normas sociales que influyen en nuestra vida colectiva, incluyendo la educación, la cultura y la gobernanza.

W (por West, oeste en inglés) es por Bienestar (Well-being): enfocado en la salud, la felicidad y la calidad de vida de las personas, asegurando que el desarrollo sostenible mejore el bienestar individual y colectivo.

Los estudiantes de quinto de primaria utilizaron esta brújula para reflexionar sobre problemas ambientales reales, asignando palabras clave y frases a cada uno de los puntos cardinales de la brújula (Naturaleza, Economía, Sociedad y Bienestar). A través de esta metodología, los alumnos podían descomponer complejos problemas ambientales en elementos más manejables, mientras veían cómo estos elementos se interrelacionaban entre sí.

De esta manera, los estudiantes comenzaron listando ideas o problemas relevantes para cada una de las cuatro direcciones de la brújula. Por ejemplo, bajo la categoría de “Naturaleza”, hablaron sobre la importancia de la conservación del agua y la biodiversidad, mientras que en “Economía”, discutieron el impacto de la producción industrial y el consumo responsable.

Después de identificar los conceptos clave, el siguiente paso fue buscar conexiones dentro de las categorías y entre ellas. Por ejemplo, relacionaron el bienestar humano con el acceso a aire limpio (Naturaleza) o vincularon los sistemas económicos con la justicia social (Sociedad).

A través de la visualización de estas conexiones, los estudiantes lograron identificar áreas de “poder” o influencia donde se podría generar un mayor impacto positivo. Estas áreas les permitieron enfocar sus esfuerzos en aspectos específicos que podrían producir cambios tangibles, ya sea a nivel local o global.

La actividad no solo les ayudó a comprender los desafíos ambientales desde múltiples ángulos, sino que también les enseñó a pensar de manera holística y sistémica. Los estudiantes lograron ver cómo los problemas ambientales no pueden abordarse en aislamiento, sino que están profundamente interconectados con factores económicos, sociales y de bienestar humano.

Con este tipo de proyectos en el salón de clases, el Colegio refuerza su compromiso con la educación ambiental y la formación de ciudadanos responsables, empoderados para tomar decisiones conscientes y participar activamente en la lucha contra los desafíos globales que enfrentamos hoy, como el cambio climático, en el contexto de eventos de gran relevancia internacional como la COP 16.

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