
Siento un inmenso orgullo de dirigirme hoy a ustedes, de ser una pequeña parte de este momento por el que estamos unidos en una emoción compartida, resultado de todo lo que hemos sido y de todo lo que, de alguna forma, seguiremos siendo juntos.
Hemos escuchado siempre que hoy es apenas el inicio, que hoy entraremos a ser parte del mundo y que comenzaremos el famoso y esperado ‘nuevo capítulo’. Hoy, sin embargo, no parece ser tan sencillo como suena. Durante años nos imaginamos el grado doce como una gran culminación, donde la imagen idealizada de ser grandes, de ser adultos, se revelaría al fin, escrita con certeza, en la nueva página que comenzamos en este día. Pero ahora, al estar aquí, reconozco que esa página sigue y seguirá en blanco.
Este año comprendí que muchas veces llenamos nuestras páginas con espejismos —títulos, universidades, expectativas— para convencernos de que ya tienen un rumbo. Pero el colegio me enseñó algo más valioso: que lo que realmente importa es mirar de frente lo que ya habita en ellas. No la persona ideal que esperábamos ser, sino la persona real que fuimos, con errores, aciertos y aprendizajes. La página de hoy no trae respuestas, pero está llena de historia: de lo que sentimos, construimos, perdimos y aprendimos. No resume 14 años, ni es borrador del futuro. Es el presente, con todo su peso y sentido.
Aunque este reflejo despierte nostalgia, miedo o felicidad, la ceremonia de hoy celebra algo más profundo que el cierre o inicio de un capítulo. Celebramos que no somos capítulos con finales definidos, sino páginas en blanco en constante construcción.

Valedictorian 2025
Y nuestra construcción en este colegio inició, para muchos, desde el primer día de K4 y continuará todos los días de nuestras vidas. Siempre hemos tenido que escribir en nuestras páginas en blanco con la libertad de llenarlas como queramos, pero ahora: ¿qué vamos a escribir? Tenemos la responsabilidad de hacerlo con conciencia porque solo cuando escribimos desde lo que somos, desde lo vivido, lo sentido, lo elegido, nuestra historia se vuelve verdaderamente propia.
Muchas veces se arranca lo que duele, se tapa lo que incomoda, y se escribe solo lo que se ve bien. Terminamos convirtiéndonos en personas vacías por esa urgencia de iniciar un nuevo capítulo, por curarnos, por tenerlo todo claro, por no sentir demasiado. Olvidamos que la tristeza, la felicidad, el miedo, la esperanza, todo eso que nos atraviesa hoy, muestra que una página en blanco no es una página vacía.
Por esto, no tomemos el colegio como un capítulo cerrado, donde quedaron hojas con palabras llenas de espejismos, sino como el lugar donde aprendimos a escribir en páginas en blanco con palabras auténticas.
Alejandro Mejía
Valedictorian Clase de 2025

