
La promoción 2025 se destaca por su capacidad de transformación, el crecimiento de su carácter, y su autenticidad. Al principio, nuestras diferencias nos distanciaban, pero con el tiempo aprendimos a valorarlas como parte esencial de nuestra identidad. Descubrimos que nuestra diversidad nos hacía únicos, y aunque el camino tuvo altibajos, lo recorrimos juntos y nos convertimos en una familia.
Aunque después de hoy tomemos caminos distintos, ya sea como médicos, abogados, ingenieros o empresarios, en distintos países o continentes, llevaremos siempre con nosotros el recuerdo de quienes compartieron estos 14 años. Nos sentimos orgullosas de ser una promoción inolvidable, de haber dejado una huella positiva en el colegio, y seguras de que también la dejaremos en la sociedad y el mundo.
Queremos agradecer profundamente a quienes han sido parte de este proceso. Cada estudiante aquí presente, con toga y birrete, ha vivido una transformación. No somos los mismos que llegaron a noveno con tapabocas tras una pandemia; crecimos y cambiamos.
Agradecemos también a nuestros compañeros, porque más allá de las diferencias, demostramos estar unidos cuando alguien lo necesitó. En este día tan especial, recordamos con cariño a Alejandro Díaz y Santiago Villegas, “Casandro” y “Pocho”. Su esfuerzo y determinación los trajeron hasta aquí, y nos dejaron una lección invaluable de superación. El amor que generaron nos unió más como grupo.
Nada de esto habría sido posible sin nuestras familias. Sus sacrificios, apoyo incondicional y amor fueron el motor que nos impulsó. Cada desvelo, palabra de aliento y voto de confianza hicieron posible que hoy estemos celebrando. Esta graduación también es suya. Gracias por creer en esos niños que un día llegaron con maleta y uniforme a K4, y que hoy se preparan para emprender su camino.
Nuestro agradecimiento va también a quienes nos formaron no solo como estudiantes, sino como personas. Desde los que nos enseñaron a dibujar en kínder hasta quienes nos guiaron en monografías y debates. Nos vieron caer y levantarnos, celebraron nuestros logros y nos enseñaron que los errores son parte del aprendizaje.
Gracias por llegar cada día con energía, por repetir instrucciones con paciencia, por ver nuestro potencial incluso cuando nosotros no lo veíamos. Fueron más que profesores: fueron guías e inspiración. Hoy reconocemos el impacto profundo que han tenido en nuestras vidas.
Y no podemos irnos sin agradecer a quienes hicieron del colegio nuestro segundo hogar. Al personal de mantenimiento, transporte, cafetería, seguridad, secretarías y administrativos: gracias por su dedicación, por los saludos, las sonrisas, la ayuda oportuna y por estar siempre ahí.
Hoy, al cruzar estos pasillos como graduados, no cerramos un capítulo, nos llevamos todo lo que aprendimos en el Colegio Bolívar. Este no fue solo un lugar donde pasamos 14 años… fue nuestro hogar. Aquí reímos, lloramos, soñamos y dejamos una parte de nosotros. Aquí aprendimos el valor de una comunidad que, incluso en la adversidad, siempre supo levantarse.
CAMILA BERRÍO & MARIANA PAREDES
Clase 2025

